Viviendo la experiencia de grabar en vivo

Viviendo la experiencia de grabar en vivo

Viviendo la experiencia de grabar en vivo

Ana Rivas
Viernes 2 de septiembre de 2016

Citamos a los músicos a las 7 de la noche para no tenerlos esperando mucho tiempo. Nosotros llegamos a las 5 de la tarde. Situamos la batería en una esquina del salón y la microfoneamos: bombo, tarola, tom, tom de piso y OH. Primero bases, luego cableado y, al último los micrófonos, para exponerlos lo menos posible al riesgo de caer.

Utilizamos dos paneles para aislar un poco la batería y, en contra esquina de esta, situamos el otro para hacer lo mismo por las voces. En las esquinas que nos quedaban pusimos el teclado y el bajo.
Abrimos una sesión en Pro Tools y pasamos un rato probando que la señal llegara bien. Colocamos algunos filtros pasa bajas o pasa altas, según el caso, con el fin de limpiar un poco la señal.

Nuestros músicos estaban un poco retrasados y hubo un momento en el que el bajista estaba tocando la batería; el asistente, el bajo, y yo, que fungí como productora, estaba cantando para probar los micrófonos de voz. Poco a poco, la escena fue tomando forma y estábamos casi listos. Cuando llegó el baterista, instaló sus platillos e hicimos las modificaciones necesarias a las bases de los micrófonos.

Lulú Mena, maestra en Rec y cantautora, había acordado llegar más tarde. Su guitarra y su voz fue lo último que revisamos.

Tuvimos algunos problemas con los regresos y enfrentamos los retos de grabar una sesión en vivo; el baterista nos pedía más clic y las voces más voz..

Después, tuvimos complicaciones de interpretación, pero luego de unas cuantas vueltas, los músicos se amarraron y grabamos con éxito. Aprovechamos las primeras tomas para mezclar un poco, cambiando de monitores de vez en cuando.

Una vez que terminamos, escuchamos juntos el resultado. Los músicos hicieron chistes sobre quién se había equivocado y, para finalizar, celebramos saboreando una caja de donas.